jueves, 14 de febrero de 2013

Décimas Todo inició con tu aroma





Todo inició con tu aroma
así que torné la vista,
miré tu ser de corista
que llego hasta mi genoma.
Olvidado del idioma
esta mujer determina
que fenil etil amina
se libere en mi cerebro.
El capricho de un requiebro
colmado de dopamina

El flechazo del amor:
es un cierre sin retrasos,
de arterias, como de vasos
De la glándula el clamor
que reduce al desamor.
Un vuelco en los corazones,
la hipertensión sin razones,
la glucosa por tu sangre.
Te piensas un pura sangre
y a los consejos te opones.

De ella conquisté su abrazo
El contacto de su dermis
fusionada a mi epidermis,
sin que se termine el plazo
de besos, que son un lazo.
Culpable la oxitocina
sí otro coito se cocina.
También la testosterona
en éxtasis se corona,
a otra copula encamina.

Caos es enamorarse
mirándola en una nube.
Cuando la presión te sube
todo es suspiro y mirarse...
amor eterno jurarse.
Directrices obsesivas
te obligan enviarle cursivas,
y la razón es intrusa
a medianoche sin trusa,
mientras tú te la ensalivas.

Cogida así en la botella
la lealtad es un genio,
pero no, ningún convenio
te une a una mujer bella,
ni evitara la querella.
Un alelo* es mi faltante,
que del apego es causante.
La culpable es la bioquímica
como la herencia y la química
si no duro con la amante.

Si por fin todo termina
será adicta al chocolate
porque su corazón late
sin la pasión que domina,
y con llantos recrimina
no ver más el mundo rosa,
sin amor, ansia la fosa
Entrar en amor es fiebre,
y desvarió. También liebre,
que se escapa de la diosa.


*El alelo (334)

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