
con tantas flores, todas distintas, pero todas tan bellas
Había: Gabriela, esa flor, tan linda como las mismas asalias y las ternuras,
había Margot, esa flor, como quimera, que suben por los castillos,
como los ensueños.
Había esos frutos dulces que le gustan a los niños Claudieta,
como menta y canela y especies de India, sentimental.. de sin igual frescura.
Había Brujita esa flor delicada, linda y a su alrededor, dos de sus bellos retoños .
Monimares... flornubes de tan grato aroma como los jazmines,
de petalos como mejillas, a veces por las noches, cristales le miras, como lagrimas.
La Ciela, es bella; magnífica, delicada, notable, señera,
la miras y no quieres alejarte
de esa enramada, llena de trinos, de miel y poema.
Habia como en los cuentos lindos:
una Alejandra y una Aubriel, capullos, que si te
acercas, a ellas oyes el mar.. el ruido de sus suaves olas.
Habia una Vívi, flor de observaciones desmigajadas,
resplandecientes Como ella pocas... flor de inteligente pistilo.
Y un Rouco, como el roble, como el árbol de alma grande… igualito.
Nunca supe por la linda flor Calor de Julio se llamaba así,
porque todo el año en el jardin, se percibía su calidez
se podía ver su corola en el alba, cargadita de rocío
gotitas de alegría y esperanza, que salpica por las ventanas de mañana.
Y un árbol inmenso, mas bello, mal alto, de grandeza como sauce
donde muchos al cobijo
de su sombra se sentían alegres,
en otras ocasiones melancólicos.
Ese árbol el Tristany es muy semejante y un poco
distinto al Joan, que es como hermano para los amigos.
Es apreciado por todos, es notable, único,
no se dan por ahí… en cualquier maceta
Se olvida el Brel, varonil junco, que disfruta las mañanas, mirando al sol
por las noches de desvela en el titilar de las estrellas
Cuando pasas junto a él, escuchas
un mar de violines... un mar de caracolas.
Yo pasaba por ahí cada vez que podía y saben me volví un adicto,
por favor no, no piensen
mal… nada de lo que usa en metáfora, un ramaje de vate a destiempo.
¿Saben cuando esa melancolía del jardín me abrumaba?
Me sentaba, cerca del único pepeluche que en ese lugar existe
y me alegraba, ese arbusto, que se disfrazaba de maleza,
solo es su camuflaje, para esconder su belleza,
ahí sentado yo leia, historias,
reales de p …-censurado – y de Dio… censurado
Bueno reales, de mucha gracia, desnudas…
bellas de desnudas, como para algunos es la vida…
con tanta gracia, que me reía y me
reía, ¡como reía!.
Había un Sergio un poco lo opuesto, árbol de aroma, como el aroma
de los leales, no todos los conocen… sus pétalos arden de fiebre.
Habia un Al gantar, cuando los conoces sabes que huelen a nardos
y diluvian sobre el fértil aire.
Una Hada habitaba ahí de petalos... como alas taciturnas,
le alegraron el día.... un día, unos duendecillos.
Si mirabas al ángellus, flor bonita, en un azul infinito,
desprendía polen como besitos… de todos los sabores
El Troilo es como esos tréboles, del buen decir, de la buena ventura.
La tristitia, es una flor igual a las amigas, a las consuelas, a las poesía
tan semejantes, de tan bellas.
Ya no paso por ahí, por varias malezas,
A mi, la lía me causo urticaria y me fui…
Pero a veces, desde lejos me asomo,
veo las flores, los árboles, la enramada, las nubes…
Al tiempo, miro que el viento trae,
otras semillas, que crecen en Portal, provincia de Virtual...