domingo, 11 de octubre de 2009

Amor ecológico



Olvida los mariscos y las ostras,
no estimulan... es un mito,
por ello no las consumas.
No persigas rinocerontes, ni los mutiles.
Lo de su cuerno… es otro cuento.

Apaga las luces, Benedetti lo dice,
es mejor, una mujer a oscuras
Antes del trance, lo más afrodisíaco,
es una ducha. ¡Ah y como reluces!

Entre dos, más agua ahorras.
Si a Greenpeace perteneces,
lo mejor... es entre tres.

Para evitar el sida... el preservativo.
La saliva es lubricante natural.
No uses vaselina,
así preservas el petróleo.
.
¡Evita la tala!
De paja, de hojas,
de floresta la cama.
.
Con sabiduría ecológica
libre de transgénicos
comete de Eva... la fresa
y, ya desnuda, a toda ella.
Toda la huerta.

martes, 6 de octubre de 2009

Disculpe señora.


Disculpe señora

¿donde queda…?

Ella se aleja molesta.


¡Perdone que la siga

pero son sus besos!


Ella contesta airada:

¿Cuales... si apenas
lo conozco?

¡Los futuros
que vislumbre en sus ojos!

¡Que descaro!

¿Descaro? ¿y el suyo
al prometerme su boca
un arrullo?

¿Como dice, en que momento?

En el mismo en que sus labios,
sonrieron divididos,
dibujando un guiño.

¡Pero que locura,
la sonrisa tenía otro destino!

¿Se da cuenta,
me entiende, es cupido,
quien no piensa?

Yo pasaba por la plaza
indagando una calleja,
usted entonces sonrió
y en mi, ese su reír se fijó.

Fue herir, su respiro
a olor de gardenias,
mi voluntario y largo encierro.

¡Que tonterías,
por mi, no siga ahí,
pero, no me acose!

¿Que?
¡Pero si fue su andar
que me dicto no dejarla
ni a sol, ni a sombra¡

¡Al fin sonríe
como me alegra,
a manera
de alondra
el día!

¡No coliga
nada de mi sonrisa
que de sus desatinos,
quizá me rió!

¡Linda señora
que bella es usted!
¿Cual es su nombre,
acaso es usted casada?

¿Entonces me dirá usted
la distancia que existe de aquí
a la calle Cervantes Saavedra?

Los mire alejarse...

Saben, sólo aguce el oído,
durante la charla,
para aprender de la labia,
de este tipo.

A su paso, las palomas
de la plaza alzaban el vuelo,
Me pareció mirar entre ellas,
a cupido que reía.

sábado, 3 de octubre de 2009

Cuarto sin estrellas.



Necesito escribir grafías que me desnuden.
Que griten,
que expresen esta primitiva necesidad
de desearte desnuda,
por mirar, de arriba abajo tu cuerpo,
para regresar a tus ojos
que me guiñan ¿por qué tardas?
y se avive el romanticismo
del que disfrutamos.
Que hoy sólo seamos, dos seres
disfrutando en su piel,
de la piel del otro.
.
Necesito de tus besos acuosos
como necesitan los caimanes la humedad.
Necesito mirar la contracción de tu faz,
sentir tus espasmos.
Hoy necesito de tu rostro
en esta lluvia fría y pertinaz,
en esta soledad, en este cuarto sin estrellas.