sábado, 31 de mayo de 2008

Eres un delfín




Eres un delfín
y, yo sin mar
sigo tus juegos.

Sin fin...
es amar
tus jugueteos,

tus coqueteos
y tu rabiar.
En fin

tu flirteos,
y este, tu no notarme,
será mi fin.

jueves, 29 de mayo de 2008

Furtivos.




Corrimos bajo la lluvia, enamorados, riendo.
Furtivos, paseamos de la mano en la llovizna,
no, huimos de ella, nos refugiamos en su brisa,

que acaricio nuestra faz, humedeciendo a dos seres.
Entre las plantas, entre los pinos, felices, fui alférez
de la alegría, al cuidado de tus ojos, no así de tus labios
que los desnude del lápiz y tiernamente les dije adiós.

Te negabas a partir, ninguno de los dos sentía el frío.
Durante largos ocho dias, todo yo, sentirá tu ausencia.
Llorando los dos, seque las lagrimas de tus ojos y miro
salir el sol, te iras a estudiar, mas no te llevaras tu esencia.

Desde lejos te miro; por la ventanilla besas a tu novio.
Al pasar el autobús, cerca de mi, te asomas, me envías
un beso y un papel doblado que recojo, dices que rabias
y entiendo tu enojo...también yo, estoy harto de ese sonso.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Sin saber porque.

Ayer distraído, te intuí,
te mire,
sin saber porque, no huí.

Ayer te oí reír
y fue ayer
que tu sonrisa vi.

Fue ayer
una sirena en mi
tu voz, que reconocí.
.
Ayer me mire
en tus ojos
negros
y esa oscuridad
alumbro mi noche.

Ayer te advertí
en mi,
y  supe,
que sabia todo de ti.

domingo, 25 de mayo de 2008

Florezca la primavera.





Domingo de amanecer;
de tu despertar al sexo,
en un cálido silencio, entre
un follaje de besos.
Motivo de recordar...de lejos;
mi primera carrera,
por alcanzar mi quimera,
mi presurosa entrega,
de niño con miedo...
Mis besos primeros.
Quizás juntos logremos;
yo mi viejos ensueños
de amarte, así por siempre.
tú, tus anhelantes deseos
de convertirte en mi parte,
de transformar en mil sueños
mis tristes realidades,
del levantarlas del suelo
para que te sean leales.
Quiero volver a sentir;
de tu pecho, el contacto
de tus pezones, erizados,
por el escalofrío, de lo cercano
y que en tu casa desierta,
sea mi miembro tu huésped
y que alrededor del lecho;
con nuestros deseos ya muertos,
florezca la primavera,
que teje de nuevo,
nuestro futuro deseo.
Futuro coito que tenga;
de ti, deseo, petición y entrega
y convertirnos en fieras
que se destrocen a besos,
y sientas de mi la fuerza
de una embestida de fiera,
que enloquezca tus sentidos;
que sintamos por dentro,
que no explota la vida.
Y, ya serenos... besarte
a los ojos vida mía:
para abrazados sentir,
como se entibia la cama.

No lo dejaba ser.



Era de esos poetas locos
que casi no escribía
y es que... con quien vivía
no lo dejaba ser;
era de esos que creía
en el amor y la bondad,
era un niño que no pudo crecer,
un ser prehistórico,
que en un mal momento
vino a nacer.
Vivía de la fantasía
que no da de comer
y penso
que un día...
moriría de viejo.

¿Punto final?

Punto;
signos de interrogación,
acento,
signos de admiración,
comillas
y comas,
dos puntos,
punto y coma,
punto y seguido.

¿Punto final?,
no, en poesía...no

Morir de amor.


Morir de amor
por orgullo
o morir
en la esclavitud,
por no morir de celos,
en un
sentimiento
de abandono.

O morir en la servidumbre.
morir de todos modos;
llorándote
o amándote.

sábado, 24 de mayo de 2008

Gracias por el cariño, la familiaridad.



Me han complacido las líneas simples
de un comentario: ¡Sabes me gusto tu verso!,
me encantan las cosas que escribes,
o ¡el escribís muy lindo y recibe un beso!.
-
A estos pocos lectores, desconocidos;
de mis dichos, de mis versos amigos,
les agradezco hacerles sentir, lo mágico
de un sentimiento... quizá lo nostálgico.
-
Cuando se identifican con el corazón roto;
se que un ser, por ahí, en un lugar remoto,
una sonrisa me brindo o una lagrima rodó
en sus mejillas al rememorar un afecto.
-
Gracias, me han echo sentir bien.

lunes, 19 de mayo de 2008

Antropóloga social.




Sucinto.

A las lineas, al poema que te envíe
también respondiste por email.
Lectora asidua del viejo testamento
no supe si este, te halago o te gusto.
Tampoco me escribiste un lamento,
por no despertar sentimiento alguno

el verso en ti, solo supe y recibí
tu breve reporte de campo;
una fe de erratas, sobre los acentos,
los dos puntos, y los punto y coma, que
omití, además de una queja por lo extenso:
"para mi es como un periódico...
no sé, si terminare de leerlo"

¡A la papelera de reciclaje
tu egocentrismo envíe
!

miércoles, 14 de mayo de 2008

Su viejo amor por los perros






Su viejo amor por los perros.


"Y se corría a ochenta kilómetros por hora hacia las luces que crecían poco a poco, sin que ya se supiera bien porque tanto apuro, por esa carrera en la noche entre tantos desconocidos donde nadie sabia nada de los otros, donde todo el mundo miraba fijamente hacia delante exclusivamente hacia delante"

Sus ojos cubiertos por las lagrimas apenas distinguieron las últimas líneas del relato, regreso a las primeras paginas del cuento, que le había fascinado y sacudido su ser. Sentía ya nostalgia por lo descifrado, por lo experimentado y sentido en el transcurso de la hojas. Se repitió a si mismo: es un relato magnífico. Sin saber; sus ojos se inundaron otra vez al acordarse de los perros de su infancia, de sus juegos con ellos, por la calle, en el piso, debajo de una mesa.

Pensó en "Blanca", su perra consentida, en su madre y en el desfile de perros que ambos cobijaron a lo largo de su niñez. Perros callejeros, hambrientos, lastimeros, flacos, llenos de pulgas, de ojos tristes. Anímales todos protegidos por su madre comprensiva, que compartía su ternura de niño.

Entre los dos los bañaban. Los perros después de sacudirse quedaba igual de flacos, con una diferencia, movían la cola de contentos, dando cabriolas, salían disparados en todas las direcciones; regresando a la misma velocidad sacando la lengua, lamiéndole las manos, la cara. Con los días la fisonomía de sus perros cambiaba, engrosaban, adquirían alegría sus ojos.

"Blanca" su perra lo acompañaba todas las mañanas al colegio, en el trayecto jugaban en la calle, el animal detenía su marcha; jugando, mordisqueando la valenciana de su pantalón, a continuación, saltando se trepaba a su mochila. Entre risas, feliz, ya en la puerta del colegio, acariciaba a "Blanca" y se despedía de ella. Atrás dejaba su felicidad y su libertad, entraba al mundo dictatorial; de los premios y los castigos, de las primeras bancas, de las ultimas, de las manos extendidas, del dolor, del ardor de la vara fustigando sus palmas, ante la mirada cruel del maestro. Cuando sonaba la chicharra, señal del fin de las tareas encolares; corría dichoso, con apremio a la puerta de salida, a la calle y "Blanca" su fiel perra, estaba ahí, ladrando, esperandolo, moviendo infatigablemente su cola.

Durante la hora de la comida, levantando el mantel discretamente, deslizaba por debajo de la mesa los alimentos de su plato y un hocico cómplice e invisible se lo comía todo. Sonría secretamente, cuidando que su madre no lo sorprendiera, después al finalizar y con la aprobación y un mimo de su madre, se refugiaba con el animal debajo de otra mesa del pequeño restaurante, propiedad de su madre. Su perra lo recibía agitando su cola y lamiéndole la cara.

También recordó la tarde de un domingo que fue a la nevería de la esquina con otros niños a mirar la televisión, después de un tiempo entraron unos amigos asustados, a comunicarle: ¡Atropellaron a tu perra¡, al tiempo que corrio a su casa, no quiso creerlo. Pregunto a su madre por lo sucedido, ella lo tranquilizo: no te preocupes, hace tiempo que esta ahí en el piso echada, ¿la ves?. Recobro el aliento y un poco la tranquilidad, se acerco al animal, este se quejaba casi en silencio, la acaricio, ella volteo a verlo con una mirada triste, tierna, devolvió su cuello al piso y herida de muerte, no se movió más. Supo que "Blanca" había esperado su presencia para morir.

Aparto sus ojos de relato que intentaba releer y dejo el libro entre sus piernas, pensó una vez mas en su inseparable "Blanca" y por la razón, de haber perdido su amor por los perros. Se arrellano en el sillón y su pensamiento evoco otra visión; la de otra pérdida.

Su hermano mayor Juan hincadole inquiría y junto a los dos, su madre, intentado conciliar "Juan el chiquillo no te ha tomado ningún billete" ¡Se que lo tiene, porque no para de reír, le he buscado en los bolsillos, en los zapatos y en los calcetines, y se ríe mientras lo registro!, ¡Entre mas le registro mas se ríe!. La madre bromista replico: ¿Le harás cosquillas? , ¡Siempre lo solapas! contesto Juan y se marcho.

Su madre se acerco a él y le expresó: Juan es mayor y no le gustan esos juegos, tu eres un piñuelo de siete años ¡Dime donde esta el billete! ¿Prometes no decir mi escondite? Espero un si de su madre y metió sus manos por el cuello a través del suéter, busco en la única bolsa de su camisa. Le dio el billete a su madre acompañado de una sonrisa. ¡Pero si tu hermano te ha buscado en toda la ropa! , ¡Se ha olvidado de la bolsa de la camisa! Su madre se alegró, fue entonces que su risa se torno una carcajada infantil.

Aparto el libro, llevo las manos a sus ojos y se quito las lagrimas, aunque los recuerdos volvieron a irrumpir: el niño sollozaba en una tumba recién abierta, el frió y el viento de la tarde cortaban su cara y el aire elevaba tolvaneras. Cuatro hombres en peso, bajaban el ataúd con cuerdas, en el que yacía su hermano. Miro como la tierra cubría el féretro. Como la tierra por siempre lo separaba de su hermano. Se lleno de promesas de venganza, de fantasías crueles, para cuando fuera grande.

Las lagrimas humedecieron las hojas del libro y su cubierta, mientras otros recuerdos se descolgaron de la memoria. Rememoro los cambios sufridos en el carácter de su madre y la sobre protección que cayo sobre él, desde el deceso de su hermano; las promesas de su madre mil veces rotas, los permisos para salir con los amigos, cancelados a ultima hora. Negados con chantajes, con gritos, con letanías, con jerigonzas que duraban; hasta que el cansancio lo dormía. Revivió la confianza perdida en ella. Los secretos pasaron desde entonces a ser, eso secretos, sólo de él, jamas los compartió con ella, y eso siempre fue un dolor.

Resurgieron los rostros de los amigos que trajeron a Juan a casa; el de su madre, que acostó a duras penas a Juan, un mozalbete, alto, moreno, de 20 años. Evoco como jamás volvió hablar con su hermano, que permaneció inconsciente, con estertores agónicos hasta su muerte, la promesa de venganza que todavía no cumplía, pensó en su hermano tumbado en la cama, con el cuerpo llagado, en su lecho de muerte. Desenterró del olvido el titular del único periódico pueblerino: ¡Beatriz la asesina: Se sigue proceso judicial! Un nombre que jamás olvido. El poder, la corrupción cambio el apreciar de un juez, después la libertad de la homicida.

Fue siempre un estigma en su espíritu la muerte de su hermano, que alimento el ensueño del desquite. Beatriz manipulo diariamente a Juan; por el fin aciago de no perderlo, por conservarlo, a su lado, lo embruteció, en su desgraciada ignorancia lo entonteció; hasta terminar los rastros de su carácter, en su maldad termino enfrentando a su hermano con su madre.

La madre de Juan se entrevisto varia veces con Beatriz, le rogó que lo dejara, que no le hiciera daño, sino lo amaba y ella insolente respondio: ¡Que al títere de su hijo, se lo mandaría a casa el día que ella quisiera! y lo cumplió. Cuando el hastió llego; a causa de otro amante, un pistolero del gobernador, le dio una dosis mortal de la pócima, que a diario, en dosis progresivas le administraba.

Revivió cada una de las llagas del cuerpo de Juan y sintió odio; el mismo que destrozo a su madre, por tanto a su mundo de amor por las calles, por sus perros que tanto amaba, que termino con su libertad. Un niverso de amor que desapareció, por una infeliz.

Beatriz permanecía secuestrada: en un cuarto, sin poder salir del mismo, con alimentos sobre la mesa. Con pucheros que todos los días le eran ofrecidos, por la mañana y por la tarde. Beatriz desmejorada y angustiada los veía sobre la mesa. Su olor excitaba su jugos gástricos y la sensación de mordedura punzante en su estómago. A pesar de su hambre atroz, no se atrevía a comerlos y decidía sufrir otro día más de atroces retortijones, penando de inanición, antes que probar la aromática comida.

Asió el libro, se refugio, en su lectura. Finalizo una vez más el relato de Cortazar, que lo había introducido sin saber el porque, en el mundo de sus recuerdos. Volvió la cabeza con fastidio al oír el quejido, miro a la mujer enflaquecida, demacrada, quebrantada y sin fuerzas, atada por una cadena sujeta al tobillo. La vio temblorosa acercarse a la mesa; la vio recoger un plato, con sus manos sucias, devorar el alimento, atragantarse. Sabiendo que lo que consumía contenía toloache.


La vio engullir con hambre, hasta el hartazgo los provisiones del día. Después del festín, mirándola de frente reconoció y disfrutó el miedo y el odio que centelleaba en la mirada de Beatriz. Complacido volvió al libro, a perderse en su lectura, a dejar que dos minutos se convirtieran en quince minutos. Oyó los ladridos de los perros, que sueltos en el patio, impedían cualquier intento de fuga o la intromisión de cualquier extraño.
.
Pensó en las llagas que pronto le saldrían en la piel, a todo el cuerpo de la anciana, en su agonía... sintió que volvía su viejo amor por lo perros.

sábado, 10 de mayo de 2008

Te escribo.


Te escribo
después de tanto tiempo
por tratar de recuperar el gusto de hacerlo
que al perderte, también destruí.

Cuando veo la foto de nuestra hija
con mi hija, -donde tan bellas,
tan pequeñas, tan tiernas
están sentadas en el césped
y Gabriela, come de las manos
de Lourdes alguna golosina-
recuerdo mis sentimientos escritos detrás de la foto:

Mis hijas
ternuras tan distintas
alas libres cada una
inocencia compartida
en sus juegos.

Caras amadas
que lloran
por no lavarse las manos.
Migajas de amor compartidas,
ternura que alimenta a la otra.

Bellas hijas mías.
Cuando gritan
alegres al verme
¡papito!,

Y vuelvo a ser niño
al encontrarme,
sin pena, me seco
mis lagrimas.

Cuando miro esa foto vuelvo al pasado
y no se de quien fue la culpa
de nuestra desunión, pero lo añoro.

Cuanto tiempo desde aquel verso
-30 de mayo recado- dejado en la mesa
del departamento, de aquel cuarto,
que ocupábamos a ratos,
¡que bellos, que tiempos aquellos!
escuchábamos en el volkswagen
a los Ángeles Negros.

Aun recuerdo el dispensario,
y a la beata con rosario
aquella que pasmada
miraba persignada, tu minifalda.

El "Naranjito" los sopes, la malteada.
Nuestro amor en el coche.
Al hacerse de noche
arrancaba el auto y oyendo a Serrat
en tu casa puntuales, antes de que dieran las diez.
Hubo en mi lenguaje palabras dichas a ti
perdidas, que nunca repetí

En este espacio
evoco tu femineidad, tu figura, tu rostro,
tu porte, tu elegante forma de vestir
tu "con fecha tal..."
quedan cosas que algún día
con valor las tendré que escribir
o decírmelas a mi.

En este espacio recuerdo de ti: una foto,
un dibujo y una carta.
Quiero decirte después de tanto
tiempo, que siempre te quise.

Tú cambiaste,
por tantos rechazos,
por tanto quererte, huí de tus brazos.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Ayer apague los rescoldos.



Ayer apague los rescoldos que de ti aún crepitaban,

del fuego,
de ese tonto chiquillo
que tanto te quiso.

Del merodeador
de tu parque
y de tu calle,
del sitiador
y reo
de tu aula
solo por
robarte un beso.
--
Del conserje
de portón,
resguardando
del colegio tu salida.
Del niño
tierno
que aún
te mira.
-
Del romántico
charlando
contigo
en los recreos.
Extraviado
en los ojos
de tu rostro,
vuelto del
ensueño, por la chinchara
que anuncio,
el fin de nuestro asueto,
de ese breve encuentro.
-
Del tórtolo
a la salida del colegio,
que alcanzo cerca del parque, tu
paso presuroso.
De quien por tu calle corriendo
te grito, saliéndosele el pecho;
mis sentidos ¡Te quiero!
--
Del incipiente
casanova,
declarándote
su amor.
Eenamorado
del color
de tu tez
y de tu rostro,
--
del confundido,
y nervioso,
que te vio
desaparecer,
llorando
y con enojo
detrás de la
puerta
de tu casa,
-
Del ineludible
imberbe
que
te oyó
decir que no,
del turulato
que vio
como un día
rompías,
sin leerlo,
su poema
su ternura.

Del ateo
que ante
tu pena
por la muerte
de tu hermana,
por única
vez flaqueo,
y en su velorio
por su
resurrección,
crédulo
ofreció su vida.
-
Del arrobado
por tu rostro,
en secundaria,
que miró
en tu mirada,
"los te quiero"
que en tu mirada,
miraba otro.
-
Los mismos
"Te quiero".
Los mismos,
que antes
en tu mirada,
mis ojos vieron.
--
Del muchacho
en vacaciones,
jugando
en la cancha
entretenido,
alejado de ti,
sol, pelota y olvido.

Que de pronto;
cesaba su juego,
giraba la cabeza,
latiéndo su pecho,
porque te intuía,
sin explicarse
el como,
pero así ocurría,
verte pasar
por la calle.
-
Del eterno
enamorado,
del asiduo
a la sala
de tu casa.
Del cortejador,
con tu
hermana mayor
de por medio.
---
Del niño, después
adolescente
que por la Navidades
en tu hogar
se hacia presente.

Sabia el tiempo
exacto
porque por ti,
se tornaba distinto
el olor, de otro
 azul el color del aire
-
Del chambelán
de los 15 años,
de tu amiga
Maricela,
del que
quiso ser
tu pareja.

Adlátere
que una
noche
estrellada
te llevo
después de
una fiesta
a tu morada
--
del danzarín
soñador
de esa noche
de recordar
contigo.
Que siendo
tu la mar,
cercano a ti bailo
como un delfin.
-
Del risueño
del
feliz,
del bienaventurado
esa noche
después
de
tu beso.
-
Del desengañado
a los
días,
por tu
cuitado
juego
del gato y del ratón.
-
Del desolado,
que con
Tere
fue un gitano
¡entre unos
ojos bellos...
tan azules!
o con la italiana,
que ronroneando
entre sus
bellos senos,
intento el olvido.
-
Del ser
que nunca
te tuvo,
como
amiga
o como
novia.
-
Del alumno
de medicina,
que intento de
nuevo tu conquista.
Suspenso por ti,
no se presento
a la prueba de
disección
y anatomía.


De tu confesor
en aquel patio
del monasterio,
quien saboreo
tus besos
y se enteró
que tu terapeuta,
traiciono la ética.
y enamorado de ti,
salir con él, cediste.

Del desconsolado;
que te busco
una madrugada
por el rumbo
de San Angel.

Del desalado
en la gran ciudad,
que en una calle solitaria
en tu regazo, liberó
suspiros y de lagrimas
la mar.

Del ser que años
después, por
tu  invitación,
y sin concurrir,
pensó en ti, el día
de tu boda.
-Equivocada, unión
con tu analista-
sin presentar
-que ironía-
su examen,
a pasar
la psiquiatría.

Del medico
bígamo,
que
casada tú,
relaciones
tuvo
contigo.

Del ser que
entendió,
en esa cama,
en esa
sexualidad
por fin tu egolatría.

Calé
ayer apague
los rescoldos
que de ti
aún crepitaban.

domingo, 4 de mayo de 2008

Oscuridad de mi casa.

Carine
oscuridad de mi casa

Carine del espacio,
yo tenia la llave
de tu nebulosa,
pero te alejaste...
tan de deprisa

Anticuaria.


Fuiste conmigo atroz

solo pieza en tu ajedrez

me nombraste alférez

de un naufragio. Feroz


eres en tus venganzas.

Disparare mi arcabuz,

venceré tus plazas,

izare mi pendón ¡cachafuz!.


No sabré de tus proezas

no diré mas me hechizas,

buscare otros regazos,

fiel me haces pedazos.


¡Hoy decido calabazas

ve con quien me remplazas!.

Migajas de pan


Cuarto que ocupamos a ratos

donde compartimos lo nuestro.

Cuarto cubierto con carteles de amor,

de amor cubierta tu piel

y abierta tu sed

cuarto que poco a poco

se ha cubierto de miel,

de migajas de pan

y nutrido a los dos.